Durante el proceso de recuperación de una herida resultante de un accidente, una cirugía, una quemadura, o de acné, la cicatrización ocurre siempre que varias capas de la piel hayan sido afectadas. Una vez que la cicatriz se forma, nunca desaparece, aunque puede hacerse menos visible por diversos métodos.

A la mayoría de las personas les desagrada el aspecto de sus cicatrices, especialmente si son faciales. Si Ud. se ha preguntado cómo una corrección quirúrgica de su cicatriz puede mejorar su autoestima, su apariencia o incluso su función alterada, debe primero saber como actúa y qué se puede esperar de este procedimiento.

¿Es este tratamiento para usted?

Una persona que está considerando la posibilidad de mejorar sus cicatrices debe saber que no hay manera de eliminar por completo las cicatrices. La meta es más bien de mejorar el aspecto de la cicatriz, ya sea disimulándola, cambiando su posición o reduciendo su espesor. El color de la piel, la edad, y el tipo de cicatrización son todos factores importantes que deben tomarse en cuenta antes de decidir la cirugía.

Decidiendo el tipo de tratamiento.

Ya sea que la cirugía se haga por razones estéticas o funcionales, la elección de su cirujano es de suma importancia. Su cirujano examinará la cicatriz para decidir que tratamiento es el indicado, e informarle que resultados se pueden esperar del mismo.

Distintas cicatrices requieren distintos tratamientos. Las cicatrices hipertróficas, a diferencia de los queloides, no crecen más allá de los límites de la cicatriz, pero son antiestéticas debido a su su espesor y también pueden afectar la función.

Algunas cicatrices de la cara son desagradables porque afectan la mímica o simplemente por el lugar donde están, que es mirado en forma más crítica que otros del cuerpo.
Debido a que las cicatrices son muy individuales, tanto como la reacción de cada paciente hacia ellas, muchas veces es necesario para llegar a un resultado óptimo, efectuar más de una intervención y emplear más de una técnica.

Entendiendo la cirugía

Cuando la cicatriz es de tipo retráctil, la cirugía generalmente incluye la eliminación del tejido afectado en su totalidad. Se utilizan colgajos cutáneos para traer piel sana de la vecindad para cubrir el área resecada y formar una nueva cicatriz. Cuando no es posible el uso de colgajos, se utilizan injertos de piel. Un injerto requiere tomar piel de un lugar y ponerlo en otro, manteniéndolo sin movimientos durante el tiempo que necesita para que se adhiera y sea invadido por pequeños vasos.

La Zeta plastía es un método usado para mover una cicatriz de lugar y descomponer sus líneas de tensión haciendo la cicatriz menos visible y de mejor calidad.

La dermoabrasión y el laser son métodos que usa un cirujano para que las cicatrices que tienen un aspecto irregular o engrosado se vean más niveladas y suaves resecando las capas superiores de la piel mediante un lijado o con el rayo laser. La cicatriz va a persistir aunque menos visible y de mejor aspecto.

Las cicatrices queloides o hipertróficas son tratadas generalmente al principio con inyecciones de esteroides para reducir su espesor. Si el resultado no es satisfactorio, éstas pueden ser resecadas quirúrgicamente y suturadas con hilos delicados con lo que se obtienen mejorías estéticas.

¿Qué se puede esperar después de la cirugía?

Ud. puede sentir molestias leves después de la cirugía. Puede notarse alguna hinchazón, hematoma y enrojecimiento de la zona. Aunque las suturas se retiren unos días después de la intervención, la herida necesita algún tiempo para cicatrizar. Los cirujanos generalmente indican una actividad moderada después de la operación y la utilización de compresas frías para reducir el edema y evitar las actividades que ocasionen tensión en el área afectada.

Es importante recordar que las cicatrices tardan un año o más par completar su maduración y adquirir su mejor aspecto.

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